Día 20 de abril
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora."
Eclesiastés 3:1, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ.
Hay etapas de la vida que quisiéramos detener…
y otras que quisiéramos saltar lo más rápido posible.
Momentos que disfrutamos tanto,
que nos duele verlos pasar.
Y otros que nos cuestan tanto,
que sentimos que nunca van a terminar.
Hoy te invito a leer en casa Eclesiastés 3:1–14.
Ahora, enfoquémonos en el versículo clave:
Eclesiastés 3:1 (NTV)
"Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora."
Dios no trabaja al azar.
Cada etapa, cada proceso, cada cambio…
tiene un propósito.
Aunque a veces no lo entendamos.
Salomón observó algo que a nosotros también nos pasa:
la vida cambia constantemente.
Hay tiempo de comenzar…
y tiempo de cerrar ciclos.
Tiempo de alegría…
y tiempo de dolor.
Pero en medio de todo eso, hay una verdad firme:
Dios está presente en cada etapa.
No solo en las buenas.
También en las que no entendemos.
Hoy pregúntate:
No todas las etapas se sienten bien…
pero todas pueden formar algo bueno en ti.
Dios no llega tarde.
Dios llega en el momento perfecto.
Señor, ayúdame a confiar en tus tiempos. A descansar en cada etapa sabiendo que Tú estás obrando, aun cuando no lo entiendo. Amén.