16 de Diciembre, 2025
"Pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: 'Sean santos, porque yo soy santo'."
1 Pedro 1:15-16, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero hablarte de algo que nos puede pasar incluso cuando estamos haciendo "lo correcto": querer ser tan útiles, tan eficientes, tan responsables, que sin darnos cuenta dejamos de ser transformados por Dios. Empezamos a medir nuestra vida espiritual por lo que hacemos… y no por lo que somos por dentro.
"Pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: 'Sean santos, porque yo soy santo'."
(1 Pedro 1:15-16, NTV)
Ser útil no es un problema. De hecho, es hermoso querer servir, ayudar, aportar, trabajar, resolver. Pero cuando tu deseo de ser útil crece más rápido que tu deseo de ser santo… ahí comienza el desgaste.
Porque ser útil te cansa,
pero ser santo te llena.
Ser útil te activa,
pero ser santo te transforma.
Ser útil te hace sentir necesario,
pero ser santo te hace sentir alineado.
Es como Sonia, la encargada de eventos en la iglesia. Sirve en todo. Hace de todo. Todos la buscan porque "ella resuelve". Pero, últimamente, está seca por dentro, sin silencio, sin confrontación, sin momentos con Dios. Sirve… pero ya no se parece a Él.
Eso nos puede pasar.
A veces nos escondemos detrás de nuestra productividad espiritual. Hacemos tanto que creemos que eso compensa lo que no estamos permitiendo que Dios trate.
Pero Dios no dijo:
"Sean efectivos, porque yo soy efectivo."
Dijo:
"Sean santos, porque yo soy santo."
Y la santidad no es perfección.
Es transformación.
Es un corazón que se deja moldear.
Es permitir que Dios toque lo que duele, lo que pesa, lo que escondes detrás de tu eficiencia.
Dios no está buscando gente indispensable.
Está buscando gente disponible.
Pregúntate hoy:
Haz algo simple: detente. Antes de resolver, antes de servir, antes de hacer… permite que Dios trate contigo. Lo que haces es valioso, pero lo que eres delante de Él es eterno.
Señor, quiero ser útil, pero más que eso, quiero ser santo. Transforma mi corazón, mis intenciones y mis motivos. Que mi servicio fluya de un corazón rendido, no de una necesidad de sentirme necesario. Llévame a una vida donde no solo hago cosas para ti, sino donde permito que tú hagas tu obra en mí. Amén.