3 de Diciembre, 2025
Audio de esta fecha: 03/12 - El pecado de no hacer nada. Su tema es distinto al texto de esta página.
"Jesús le respondió: 'El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.'"
Lucas 9:62, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero hablarte de una verdad que a veces evitamos admitir: queremos resultados bíblicos… sin procesos bíblicos. Queremos la bendición, pero no el sacrificio. Queremos propósito, pero no el precio. Deseamos caminar con Jesús, pero sin cargar nada que nos incomode. Y aunque suene fuerte, a veces nuestra fe se vuelve tan cómoda que ya no se parece a la fe que Jesús enseñó.
"Jesús le respondió: 'El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.'"
(Lucas 9:62, NTV)
Este verso es confrontante porque revela algo serio:
seguir a Jesús no es un paseo, es un compromiso.
No es un viaje sin renuncias, es un camino donde a veces tendrás que dejar cosas atrás.
Pero hoy, en una cultura que busca lo fácil, lo rápido y lo que no exige, muchos quieren una fe que no duela, que no cueste, que no incomode.
Queremos:
Una fe así no transforma, solo entretiene.
Una fe que evita sacrificios es una fe que nunca madura.
Jesús no llamó a nadie a una vida sin incomodidades.
Él llamó a cargar una cruz.
Y esa cruz representa decisiones incómodas, obediencias difíciles y renuncias que duelen… pero que liberan.
El problema no es que Dios no hable,
el problema es que muchos solo obedecen cuando es conveniente.
Si quieres resultados bíblicos, necesitas procesos bíblicos:
– perseverancia,
– disciplina,
– obediencia,
– renuncia,
– carácter,
– firmeza,
– constancia.
No existe crecimiento sin incomodidad.
El arado requiere esfuerzo, enfoque y firmeza.
Mirar atrás detiene tu avance y tu propósito.
Hazte esta pregunta hoy:
¿Estoy evitando algún sacrificio que Dios me pidió?
¿Estoy buscando una fe cómoda en lugar de una fe comprometida?
¿Quiero fruto… pero estoy evitando el arado?
Identifica UNA obediencia incómoda que has pospuesto.
Una.
Y hazla hoy.
A veces la puerta del crecimiento está detrás de la incomodidad que evitas.
Señor, rompe en mí la fe cómoda. Dame valentía para obedecer aunque duela, aunque incomode, aunque implique renunciar. Enséñame a mirar hacia adelante sin retroceder. Dame la fuerza para vivir una fe que avanza, que crece y que carga lo que tú me pides cargar. Amén.