31 de Diciembre, 2025
"¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Volveré a verte dentro de un año, y Sara tendrá un hijo."
Génesis 18:14, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero hablarte de esas promesas que suenan hermosas… pero también absurdas. De esas palabras de Dios que chocan de frente con la realidad, con la edad, con el cansancio, con la lógica y con todo lo que has vivido. Promesas que, humanamente, parecen llegar tarde.
Génesis 18:1–15
"¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Volveré a verte dentro de un año, y Sara tendrá un hijo."
(Génesis 18:14, NTV)
Dios visita a Abraham y le hace una promesa imposible: un hijo… cuando ya no había fuerzas, cuando el cuerpo no respondía, cuando la esperanza había envejecido. Sara escucha y se ríe. No por burla, sino por cansancio. Se ríe porque hay promesas que duelen cuando parecen fuera de tiempo.
Y Dios no se molesta con la risa.
Dios confronta la incredulidad con una pregunta eterna:
"¿Hay algo demasiado difícil para mí?"
La fe no nace cuando todo cuadra.
La fe nace cuando decides creerle a Dios más que a tus límites.
Muchas veces creemos que Dios promete solo dentro de lo posible. Pero la Biblia está llena de historias donde Dios promete justo en el punto donde lo humano ya no alcanza. Porque ahí es donde Él se glorifica.
Es como Teresa, la mujer que ya había cerrado ese capítulo de su vida. Ya no esperaba cambios, ya no oraba por eso, ya no soñaba. Y cuando Dios volvió a tocar ese tema, su corazón no supo qué hacer… excepto reírse. Pero Dios no retiró la promesa. La cumplió.
Dios no cancela sus promesas porque tú tengas dudas.
Las cumple para enseñarte que Él no depende de tus fuerzas.
Pregúntate hoy:
Haz algo sencillo: entrégale a Dios esa promesa que dejaste guardada. No necesitas entender cómo lo hará. Solo necesitas creer que Él puede.
Señor, hoy decido creerte más a ti que a mis límites. Aunque no entienda el cómo ni el cuándo, confío en tu poder y en tu fidelidad. Aviva mi fe y enséñame a esperar con esperanza. Amén.