2 de Julio, 2025
"Estén siempre llenos de alegría. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús."
1 Tesalonicenses 5:16–18, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. A veces esperamos momentos extraordinarios para agradecer a Dios. Pero, ¿qué pasaría si aprendemos a ver su mano también en lo común? Hoy, en este Día 2 de julio, vamos a redescubrir la belleza de la gratitud diaria, esa que no necesita fuegos artificiales… solo ojos abiertos.
"Estén siempre llenos de alegría. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús."
(1 Tesalonicenses 5:16–18, NTV)
Dios no nos llama a agradecer solo cuando todo va bien. Nos llama a agradecer en toda circunstancia. Eso no significa que todo lo que nos pase sea bueno, sino que en todo podemos ver algo de Su bondad. La gratitud nos protege del desgaste del alma. Nos ayuda a no perder de vista lo que sí tenemos, lo que sí ha hecho, lo que sí permanece.
La oración y la gratitud van de la mano. Cuando oras, conectas con la fuente. Cuando agradeces, reconoces lo recibido. Y ese ciclo alimenta tu fe. En un mundo que siempre quiere más, Jesús nos enseña a detenernos… y agradecer por lo que ya es.
Hoy escribe tres cosas comunes por las que puedas agradecer: el techo, la comida, el mensaje de alguien, el aliento para seguir. Luego ora por ellas. Dale gracias a Dios por lo que usualmente pasa desapercibido. Ese simple ejercicio puede transformar tu estado de ánimo y tu perspectiva de vida.
Señor, perdóname por tantas veces en que me quejé más de lo que agradecí. Hoy quiero ser intencional en ver tu bondad en lo sencillo. Ayúdame a tener un corazón agradecido, que no se canse de reconocer tus regalos, incluso los pequeños. Gracias por estar en todo. Amén.