Devocional del día
10 de Junio, 2025
Lee y escucha a la vez para una experiencia completa
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no produce fruto, y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más."
— Juan 15:1-2
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy iniciamos una nueva serie devocional titulada "Permanecer en la vid". Durante varios días estaremos explorando versículo por versículo Juan capítulo 15, desde el versículo 1 hasta el 16.
Este es un pasaje profundamente íntimo, donde Jesús habla con los suyos justo antes de ir a la cruz. Lo que vamos a descubrir aquí no son reglas religiosas, sino una invitación a una relación constante, genuina y transformadora con Él.
Así que si alguna vez te has sentido desconectado, seco espiritualmente, o simplemente agotado, este recorrido es para ti. Quédate con nosotros cada día mientras aprendemos juntos a vivir realmente conectados a la vid que da vida.
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no produce fruto, y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más."
— Juan 15:1-2, NTV
Jesús no está lanzando una metáfora bonita. Está revelando una verdad poderosa. Al decir "yo soy la vid verdadera", nos está aclarando que todo lo que parece darnos vida fuera de Él… no es real.
Podrás estar haciendo muchas cosas, logrando metas, cumpliendo rutinas, pero si no estás conectado directamente con Jesús, esa rama va a secarse tarde o temprano. Jesús es la única fuente verdadera de vida espiritual. Y no lo dice para excluirte, lo dice para salvarte de desgastarte.
Pero no termina ahí. Jesús dice que el Padre es el labrador. Esto significa que no somos nosotros los que estamos al mando. Dios es quien cuida, observa, limpia, corta, y también poda. Y eso puede ser incómodo, incluso doloroso.
Porque cuando algo no produce fruto, lo corta. Pero incluso cuando algo va bien… si puede ir mejor, también lo poda. No por castigo. Por amor. Porque el propósito no es que simplemente existas, sino que des fruto. Y no cualquier fruto: fruto abundante y duradero.
Tal vez hoy estás en una etapa en la que Dios está removiendo cosas de tu vida. Quizás perdiste algo que pensabas que era parte de tu llamado. O sientes que estás siendo limitado, recortado, incluso olvidado.
Pero puede que lo que estás viviendo no sea un castigo… sino una poda. Dios no trabaja con ramas sin propósito. Si estás en sus manos, es porque hay vida en ti, y porque Él quiere que des más.
Pregúntate con honestidad:
Señor, hoy reconozco que muchas veces intento dar fruto por mí mismo. Me esfuerzo, me agoto, y me olvido de que sin ti no tengo raíz ni dirección. Quiero estar verdaderamente conectado a ti.
Si necesitas cortar lo que estorba, hazlo. Si necesitas podarme para que dé más fruto, estoy dispuesto. Aunque duela, quiero confiar en tu mano de labrador.
Que mi vida no sea solo actividad, sino fruto que glorifique tu nombre. Amén.
Esto fue VIVA VOZ.
Gracias por quedarte hasta el final.
Si este mensaje tocó tu corazón, compártelo con alguien más.
Y recuerda:
No estás llamado a producir fruto por tu cuenta.
Estás llamado a permanecer conectado a la Vid que da vida.
Nos escuchamos mañana en el día 2 de nuestra serie "Permanecer en la vid".
Estás en el Día 1 de 16 de nuestra serie sobre Juan 15:1-16. Acompáñanos en este viaje para descubrir cómo vivir conectados a Jesús, la vid verdadera.