12 de Marzo
"Así que, ya que anhelan tener habilidades espirituales especiales, procuren abundar en las que fortalecen a toda la iglesia."
1 Corintios 14:12, NTV
Hoy, bienvenidos a VIVA VOZ.
Hay lugares donde uno puede sentir paz apenas llega. Lugares donde las personas se cuidan unas a otras, donde hay alegría, apoyo y un sentido profundo de comunidad.
Esos espacios nos recuerdan cómo debería verse el reino de Dios reflejado en la tierra.
Hoy te invito a leer en casa 1 Corintios 14:6–12 y 1 Corintios 14:26. Ahora enfoquémonos específicamente en el versículo clave.
"Así que, ya que anhelan tener habilidades espirituales especiales, procuren abundar en las que fortalecen a toda la iglesia."
(1 Corintios 14:12, NTV)
El apóstol Pablo escribió a la iglesia de Corinto para enseñarles algo fundamental: los dones espirituales no fueron dados para lucirse, sino para edificar.
Cada persona dentro de la iglesia tiene algo que aportar. Cada creyente tiene una función. Cada don tiene un propósito.
Cuando todos usan lo que Dios les ha dado para servir a los demás, la iglesia se convierte en algo hermoso: una comunidad donde las personas crecen, se fortalecen y encuentran apoyo.
Pablo lo explica más adelante diciendo que cuando la iglesia se reúne, cada uno puede contribuir: con una enseñanza, con una palabra de ánimo, con una oración, con una revelación. Todo para edificación.
Es una imagen muy parecida a la de un jardín.
En un jardín cada planta cumple su función. Los jardineros preparan el suelo, protegen las plantas y cuidan que reciban lo necesario para crecer. El resultado es un lugar lleno de vida, color y belleza.
Así debería funcionar la iglesia.
No como un lugar donde unos pocos hacen todo mientras otros solo observan. Sino como una comunidad donde cada persona aporta algo para el bien común.
Cuando vivimos así, la iglesia se convierte en un reflejo —aunque imperfecto— de lo que será el cielo: un pueblo unido, sirviendo a Dios y cuidándose unos a otros.
Hoy pregúntate:
¿Estoy participando activamente en la vida de mi comunidad de fe?
¿Estoy usando los dones que Dios me ha dado para bendecir a otros?
¿Estoy contribuyendo a que la iglesia sea un lugar de edificación y amor?
Dios no nos llamó solo a asistir… nos llamó a construir juntos.
Señor, gracias por la iglesia, por la comunidad que has formado para caminar juntos en la fe. Ayúdame a usar los dones que me has dado para edificar a otros y reflejar tu amor en medio de tu pueblo. Amén.