17 de Marzo

Muy bueno

"Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!"

Génesis 1:31, NTV

Bienvenidos a VIVA VOZ.

A veces vivimos tan ocupados que dejamos de notar la belleza que nos rodea. Sin embargo, desde el principio de la creación, Dios llenó el mundo de detalles que reflejan su amor, su creatividad y su bondad.

Hoy te invito a leer en casa Génesis 1:24–31. Ahora enfoquémonos específicamente en el versículo clave.

Lectura bíblica (NTV):

"Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!"

(Génesis 1:31, NTV)

Reflexión:

La historia de la creación nos revela algo profundo sobre el carácter de Dios. Él no solo creó el universo por necesidad o por obligación. Dios creó con intención, con belleza y con gozo.

Cada día de la creación añade nuevos colores, formas y vida al mundo. Las plantas, los animales, los paisajes y la diversidad de la naturaleza muestran la creatividad de un Dios que disfruta lo que hace.

Pero hay un momento especial en el relato: cuando Dios crea al ser humano.

Después de formar al hombre y a la mujer a su imagen, la Biblia dice que Dios miró todo lo que había hecho y declaró que era muy bueno.

Esto significa que nuestra existencia no es un accidente. Fuimos creados con propósito, con dignidad y con valor. Somos parte de la obra hermosa de Dios.

A veces podemos olvidar esto cuando enfrentamos dificultades o cuando nuestra vida no se ve como esperábamos. Sin embargo, el mismo Dios que diseñó el mundo también diseñó nuestra vida.

Y cuando aprendemos a vernos a través de sus ojos, comenzamos a entender que somos parte de su maravillosa creación.

Aplicación para nuestras vidas:

Hoy tómate un momento para reflexionar:

¿Estoy reconociendo la obra de Dios en mi vida?

¿Estoy valorando lo que Él ha creado, incluyendo mi propia historia?

Recuerda que fuiste creado a imagen de Dios.

Tu vida tiene valor, propósito y significado porque proviene de las manos del Creador.

Oremos:

Señor, gracias por crear este mundo con tanta belleza y propósito. Ayúdame a recordar que mi vida también es parte de tu obra. Enséñame a vivir con gratitud y a reflejar tu imagen en todo lo que hago. Amén.