24 de Marzo

«Tráiganme al muchacho»

"Tráiganme al muchacho."

Marcos 9:19, NTV

Bienvenidos a VIVA VOZ.

Hay momentos en la vida en los que vemos a personas que amamos atravesar situaciones difíciles, tomar decisiones equivocadas o alejarse del camino correcto. En esos momentos, muchas veces sentimos impotencia porque no sabemos qué hacer.

Hoy te invito a leer en casa Marcos 9:14–27. Ahora enfoquémonos específicamente en el versículo clave.

Lectura bíblica (NTV):

"Tráiganme al muchacho."

(Marcos 9:19, NTV)

Reflexión:

En el pasaje de hoy, los discípulos de Jesús estaban intentando ayudar a un muchacho que sufría profundamente, pero no podían hacerlo.

La situación parecía fuera de control.

Entonces Jesús llegó y dio una instrucción sencilla pero poderosa: "Tráiganme al muchacho".

Con esas palabras, Jesús recordó algo muy importante: cuando nosotros no podemos resolver una situación, Él sí puede intervenir.

A veces enfrentamos momentos similares en nuestra vida. Vemos a un hijo, un familiar o una persona cercana atravesar dificultades espirituales, emocionales o personales.

Queremos ayudar, aconsejar o cambiar la situación, pero descubrimos que hay cosas que solo Dios puede transformar.

En esos momentos, nuestra mayor herramienta es la oración.

Podemos llevar esas personas delante del Señor, confiando en que Él conoce su corazón, sus luchas y sus necesidades mucho mejor que nosotros.

Dios obra en su tiempo y de maneras que muchas veces no podemos ver de inmediato.

Pero cuando ponemos a las personas en sus manos, podemos descansar en la certeza de que Él sigue trabajando.

Aplicación para nuestras vidas:

Hoy piensa en alguien por quien puedas orar.

Tal vez sea un hijo, un familiar o un amigo que necesita experimentar la obra de Dios en su vida.

Entrégalo al Señor y confía en que Él puede hacer lo que nosotros no podemos.

Oremos:

Señor, hoy pongo delante de ti a las personas que amo y que necesitan tu intervención. Obra en sus vidas, guíalas y muéstrales tu amor. Confío en que tú puedes hacer lo que yo no puedo. Amén.