Día 4 de mayo
"¡María!", dijo Jesús. Ella se volvió hacia él y exclamó: "¡Raboni!" (que en hebreo significa "Maestro").
Juan 20:16, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ.
Hay momentos donde el dolor es tan fuerte que no logramos ver más allá. Donde las lágrimas nublan nuestra perspectiva y creemos que todo está perdido. Aun cuando Dios está cerca… no lo reconocemos. Pero hay algo poderoso que cambia todo: cuando Él te llama por tu nombre.
Hoy te invito a leer en casa Juan 20:11-18, pero hoy nos enfocamos en el versículo clave:
Juan 20:16 (NTV)
"¡María!", dijo Jesús. Ella se volvió hacia él y exclamó: "¡Raboni!" (que en hebreo significa "Maestro").
María estaba frente a Jesús… pero no lo reconocía. El dolor por la pérdida, la confusión del momento, la desesperanza… habían nublado completamente su visión. Ella pensaba que todo había terminado.
Pero todo cambia en un instante. Jesús no hace un gran discurso, no da una explicación extensa… solo dice su nombre: "María". Y eso fue suficiente para que ella lo reconociera.
Así obra Dios muchas veces. En medio de nuestro dolor, cuando no entendemos nada, cuando creemos que Él no está… Él se acerca de manera personal. No de forma general, no distante… sino directa. Él conoce tu nombre, tu historia, tu proceso.
Y cuando logras reconocer Su voz, todo cambia. La tristeza se transforma, la confusión se aclara, la esperanza vuelve a levantarse.
Hoy, aunque no entiendas lo que estás viviendo, detente y escucha.
Dios sigue hablándote. Y muchas veces, lo hará de manera personal, directa, íntima.
No todo está perdido… solo necesitas reconocer Su voz.
Señor, en medio de lo que no entiendo, ayúdame a reconocer Tu voz. Cuando el dolor nuble mi visión, llámame y hazme sensible a Tu presencia. Recuérdame que Tú estás cerca y que me conoces profundamente. Hoy decido escucharte. Amén.