1 de Noviembre, 2025
"El Señor le había dicho a Abram: 'Deja tu patria, a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré.'"
Génesis 12:1, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Todos en algún momento hemos sentido que Dios nos empuja a movernos, a salir de un lugar, a cerrar una etapa, a obedecer algo nuevo. Pero muchas veces, el miedo, la costumbre o la comodidad nos hacen quedarnos donde ya no hay propósito. Permanecer donde Dios ya no te quiere también es rebeldía.
"El Señor le había dicho a Abram: 'Deja tu patria, a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré.'"
(Génesis 12:1, NTV)
Abram estaba estable. Tenía familia, territorio, costumbre, seguridad. Y justo ahí, Dios lo llamó a salir. Lo curioso es que Dios no le dijo a dónde exactamente iría, solo le dijo: "Vete… a la tierra que te mostraré." Es decir, obediencia sin mapa.
Esa es la parte difícil: cuando Dios te pide dejar algo que te da paz, pero ya no propósito. Cuando lo conocido se convierte en desobediencia disfrazada de prudencia. Muchos oran pidiendo dirección, pero cuando Dios la da, no se mueven porque salir de la zona de confort duele.
Hay trabajos, relaciones, lugares o hábitos que alguna vez fueron bendición, pero que ahora son peso. Y si te quedas ahí por miedo a perder estabilidad, estás eligiendo la comodidad por encima de la obediencia. Y lo más peligroso no es estar lejos de Dios, sino estar estancado en un lugar donde Él ya no está.
Pregúntate hoy: ¿estoy permaneciendo en un lugar, relación o etapa que Dios ya me pidió dejar? La fe no siempre se siente cómoda, pero siempre te lleva más cerca del propósito. Obedecer duele al principio, pero el costo de desobedecer es mucho más alto.
Señor, dame el valor de soltar lo que ya no lleva tu propósito. Si tengo que salir de mi zona de confort para seguirte, ayúdame a confiar más en tu voz que en mi miedo. Que mi obediencia sea más fuerte que mi deseo de control. Amén.