18 de Noviembre, 2025
"El hijo le respondió: 'No, no iré'. Pero después cambió de idea y fue. Luego el padre le dijo al otro hijo: 'Ve tú'. Y él respondió: 'Sí, señor, iré', pero no fue. ¿Cuál de los dos obedeció al padre?"
Mateo 21:28-31, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hay una rebeldía silenciosa que muchos justificamos. No es la de quien desafía abiertamente a Dios, sino la de quien asiente con palabras, pero no obedece con hechos. A veces decimos "sí, Señor" en oración, pero seguimos viviendo igual.
"¿Qué opinan? Un hombre tenía dos hijos. Le dijo al mayor: 'Hijo, ve a trabajar al viñedo hoy'. El hijo le respondió: 'No, no iré'. Pero después cambió de idea y fue. Luego el padre le dijo al otro hijo: 'Ve tú'. Y él respondió: 'Sí, señor, iré', pero no fue. ¿Cuál de los dos obedeció al padre?"
(Mateo 21:28-31, NTV)
Jesús usó esta parábola para mostrar que la obediencia verdadera no se mide por lo que decimos, sino por lo que hacemos. El primer hijo dijo "no", pero terminó obedeciendo. El segundo dijo "sí", pero nunca se movió.
Esa es la rebeldía pasiva: decir todo lo correcto, pero vivir sin convicción. Prometer, pero no cumplir. Cantar "haz tu voluntad", pero seguir haciendo la nuestra.
A veces el problema no es la falta de fe, sino la falta de acción. Creemos en la Palabra, pero no la aplicamos. Aceptamos el llamado, pero lo postergamos. Respondemos "sí", pero no avanzamos.
La obediencia parcial es desobediencia completa. Dios no busca respuestas bonitas, busca corazones disponibles.
Pregúntate hoy: ¿cuántas veces le he dicho "sí" a Dios solo con mis palabras? ¿Hay áreas donde he aparentado obediencia, pero en el fondo sigo resistiendo Su dirección?
El Señor no quiere tu discurso, quiere tu disposición. No importa si antes dijiste "no", aún puedes arrepentirte y obedecer. Lo importante no es lo que dijiste… es lo que haces después.
Señor, perdóname por los "sí" vacíos que te he dicho. No quiero parecer obediente, quiero serlo. Cámbiame desde adentro, para que mis decisiones hablen más fuerte que mis promesas. Enséñame a obedecerte no por obligación, sino por amor. Amén.