3 de Noviembre, 2025
"Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo."
Santiago 4:17, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Muchas veces creemos que pecar es solo hacer algo malo. Pero ¿qué pasa cuando sabes qué es lo correcto y decides no hacerlo? ¿Qué pasa cuando ves una injusticia y callas, cuando ves una necesidad y no ayudas, cuando el Espíritu te impulsa… y tú lo ignoras? Santiago lo dice claramente: no hacer el bien también es pecado.
"Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo."
(Santiago 4:17, NTV)
El silencio, la pasividad, la indiferencia… también son formas de desobediencia. Muchas veces justificamos no actuar diciendo "no es mi problema", "no quiero meterme", o "no quiero conflictos". Pero cuando el Espíritu te muestra algo y tú eliges ignorarlo, estás diciendo con tus acciones: "mi comodidad vale más que tu voluntad".
El pecado de omisión no siempre se ve, pero Dios lo ve. Es quedarte quieto cuando alguien necesita tu ayuda. Es no pedir perdón cuando sabes que heriste. Es quedarte en una relación rota porque moverte duele. Es ver el mal… y no hacer nada.
Dios no solo nos llama a evitar el pecado, sino a hacer el bien activamente. Ser luz no es una postura pasiva, es una misión.
Pregúntate hoy: ¿en qué área sé lo que debo hacer, pero sigo posponiéndolo? Tal vez es perdonar, hablar, moverte, obedecer, servir, o dejar algo. No permitas que el miedo, la pereza o la indiferencia te roben el gozo de obedecer. A veces no hacer nada es lo más peligroso que puedes hacer.
Señor, perdóname por las veces que no he hecho lo que sé que debía hacer. No quiero vivir en una fe pasiva ni en una obediencia a medias. Enséñame a actuar cuando tú hablas, a moverme cuando tú llamas, y a hacer el bien aunque me cueste. Amén.