10 de Octubre, 2025
"Pero Jesús le dijo: 'No, las Escrituras dicen: "La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios"."
Mateo 4:4, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero hablarte de algo que sucede más seguido de lo que creemos. Muchos de nosotros abrimos la Biblia buscando un versículo para compartir, una palabra para publicar, una enseñanza para predicar o una cita que encaje con lo que sentimos. Pero, ¿cuántas veces la abrimos solo para encontrarnos con Dios, sin otra intención que oír su voz?
"Pero Jesús le dijo: 'No, las Escrituras dicen:
"La gente no vive solo de pan,
sino de cada palabra que sale de la boca de Dios"."
(Mateo 4:4, NTV)
Jesús respondió al enemigo con una verdad poderosa: la Palabra de Dios no es una herramienta para usar según convenga, es alimento para el alma. En tiempos de tentación, cansancio o confusión, la diferencia entre caer o permanecer está en cuánto alimento espiritual hemos consumido.
Si solo leemos la Biblia para predicar o inspirar a otros, estamos comiendo migajas. Pero cuando la leemos para ser transformados, cuando meditamos en ella, cuando dejamos que nos corrija y nos sostenga, entonces nos volvemos fuertes, arraigados y sensibles a la voz de Dios.
La Biblia no fue escrita para llenar discursos, sino corazones. No es un manual de frases motivacionales, sino el pan vivo que da vida eterna.
Pregúntate hoy: ¿estoy usando la Biblia o dejando que la Biblia me use a mí? Si solo la utilizas para enseñar, te desgastas. Pero si la haces tu alimento diario, te renuevas. Deja que su Palabra te nutra antes de intentar compartirla.
Señor, perdóname si he convertido tu Palabra en una herramienta para mis planes, y no en alimento para mi alma. Enséñame a leerla con hambre, con humildad y con el deseo de escucharte más que de hablar. Amén.