13 de Octubre, 2025
"Así que Samuel tomó el frasco de aceite de oliva que había traído y ungió a David con el aceite delante de sus hermanos. Y desde ese día, el Espíritu del Señor vino con gran poder sobre David."
1 Samuel 16:13-14, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hay momentos en la vida cristiana que nos marcan profundamente: una palabra profética, un retiro espiritual, una confirmación del llamado. Sentimos fuego, pasión, propósito. Pero con el paso del tiempo, muchos creyentes se quedan ahí… en la emoción del llamado, sin avanzar al proceso de formación. Porque una cosa es ser llamado, y otra muy distinta, estar preparado para caminar en ese llamado.
"Así que Samuel tomó el frasco de aceite de oliva que había traído
y ungió a David con el aceite delante de sus hermanos.
Y desde ese día, el Espíritu del Señor vino con gran poder sobre David.
Luego Samuel regresó a Ramá.
Ahora bien, el Espíritu del Señor se apartó de Saúl,
y el Señor envió un espíritu atormentador que lo llenó de depresión y de miedo."
(1 Samuel 16:13-14, NTV)
David fue ungido mucho antes de ser rey. Recibió la unción, sí, pero tuvo que pasar años de anonimato, persecución y pruebas antes de ocupar el trono. Mientras tanto, Saúl —quien alguna vez fue llamado también— perdió el favor de Dios porque confundió posición con obediencia.
El llamado es solo el inicio. La formación, la obediencia y el carácter son lo que lo sostienen. Muchos quieren ser usados por Dios, pero pocos quieren ser procesados. Nos encanta la idea del "fuego", pero no el peso del altar.
Dios no se impresiona por cuán emocionados estamos al recibir una palabra. Él busca fidelidad, constancia y humildad. Si realmente fuiste llamado, el proceso no te destruirá, te formará.
Pregúntate hoy: ¿estoy viviendo del recuerdo de una emoción, o permitiendo que Dios me forme para cumplir su propósito? No huyas del proceso. El aceite fue derramado, pero el carácter es lo que hará que permanezca.
Señor, gracias por tu llamado. Ayúdame a no quedarme en la emoción del momento, sino a caminar en obediencia cada día. Fórmame, moldea mi carácter, y hazme digno de representar tu nombre con humildad y madurez. Amén.