19 de Octubre, 2025
"Él corta todas las ramas de mí que no producen fruto, y poda las ramas que sí dan fruto para que den aún más."
Juan 15:2, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Todos queremos crecer, madurar, dar fruto, avanzar… pero pocos estamos listos para lo que ese crecimiento realmente implica. A veces, Dios tiene que podar lo que más te gusta: una relación, una etapa, una costumbre, un lugar. Y aunque duele, no es castigo… es amor.
"Él corta todas las ramas de mí que no producen fruto, y poda las ramas que sí dan fruto para que den aún más."
(Juan 15:2, NTV)
Jesús fue muy claro: el Padre poda, no solo lo que no sirve, sino también lo que sí da fruto. Eso significa que incluso en las temporadas buenas, Dios puede quitar cosas que no están alineadas con el propósito eterno.
Y ahí es donde muchos se confunden. Porque pensamos que si duele, es malo; pero a veces lo que duele es precisamente lo que nos está salvando.
Cuando Dios poda, no te está castigando, te está preparando. Está quitando el exceso para que la vida fluya con más fuerza. El proceso puede sentirse seco, incómodo o confuso, pero el resultado será más fruto, más madurez, más dependencia de Él.
Pregúntate hoy: ¿qué está podando Dios en mí? ¿Estoy resistiendo su proceso o confiando en su propósito? Crecer no siempre se siente bonito, pero es necesario. Acepta el dolor del cambio sabiendo que el jardinero nunca corta sin intención.
Señor, gracias por amarme lo suficiente como para podarme. Aunque duela, confío en tu sabiduría. Quita de mí lo que impide que dé fruto y ayúdame a permanecer firme en ti, aun cuando no entienda el proceso. Amén.