30 de Octubre, 2025
"Les digo la verdad: a menos que el grano de trigo sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Pero si muere, producirá muchos granos nuevos y abundantes."
Juan 12:24, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Todos queremos ver fruto: ministerios fructíferos, relaciones sanas, promesas cumplidas, sueños realizados. Pero muy pocos quieren pasar por el proceso que hace posible ese fruto. Queremos la cosecha… sin el arado.
"Les digo la verdad: a menos que el grano de trigo sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Pero si muere, producirá muchos granos nuevos y abundantes."
(Juan 12:24, NTV)
Jesús usó esta imagen para explicar una verdad espiritual: no hay resurrección sin muerte, no hay cosecha sin entierro, no hay fruto sin proceso. El grano debe caer, romperse y desaparecer antes de multiplicarse.
Pero vivimos en una cultura que quiere saltarse los procesos. Queremos madurez sin corrección, influencia sin desierto, crecimiento sin disciplina. Oramos por fruto, pero huimos del dolor que lo forma.
Y cuando Dios nos lleva a temporadas de espera o nos permite perder cosas, lo interpretamos como castigo, cuando en realidad es preparación.
El proceso no es tu enemigo, es tu campo de entrenamiento. Es el lugar donde Dios quita lo que estorba, donde madura tu fe y purifica tus motivos. Muchos quieren brillar, pero no quieren ser sembrados. Quieren multiplicación, pero no quieren morir.
Pregúntate hoy: ¿quiero el fruto o quiero el proceso que lo produce? Porque si no estás dispuesto a morir a tu orgullo, tu comodidad o tu plan, no estás listo para dar fruto. La semilla no elige el suelo, pero sí confía en el sembrador.
Señor, gracias por los procesos que no entiendo. Aunque duela, quiero confiar en tu mano que siembra, poda y hace florecer. Enséñame a abrazar los tiempos de espera sabiendo que lo que hoy muere, mañana dará fruto. Amén.