11 de Septiembre, 2025
"Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme."
Lucas 9:23-24, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Vivimos en un tiempo donde muchos mensajes se enfocan en que el cristianismo es para sentirnos bien, para motivarnos, para darnos ánimo y hacernos la vida más cómoda. Pero Jesús nunca prometió comodidad, sino transformación. El verdadero Cristo no es un "coach motivacional", sino el Hijo de Dios que nos llama a cargar la cruz.
"Luego dijo a la multitud: 'Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás; pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás.'"
(Lucas 9:23-24, NTV)
El llamado de Jesús es radical. No se trata de sentirnos bien, sino de morir al "yo" para vivir en Él. Muchos predican un Cristo cómodo, que nunca confronta, que solo anima y jamás incomoda. Pero el verdadero Cristo nos confronta con nuestro pecado, nos pide renunciar al egoísmo, perdonar cuando no queremos, servir cuando duele, y amar incluso a nuestros enemigos.
La transformación en Cristo duele, porque implica dejar atrás lo viejo para abrazar lo nuevo. Pero esa incomodidad es la que produce verdadera libertad. Jesús no vino a darnos un masaje al corazón, vino a darnos un trasplante: un corazón nuevo.
Pregúntate: ¿quiero un Cristo que solo me haga sentir bien, o al verdadero Cristo que transforma? Cada vez que el Evangelio te incomode, dale gracias a Dios, porque eso significa que está trabajando en ti. No huyas de la cruz… abrázala, porque en ella está la verdadera vida.
Señor, gracias porque no viniste a darme comodidad, sino a transformarme. Ayúdame a no buscar un Evangelio fácil, sino a seguirte con todo, cargando mi cruz y confiando en tu poder para cambiarme. Amén.