19 de Septiembre, 2025
"Al instante, el padre clamó: 'Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad.'"
Marcos 9:24, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hay quienes piensan que tener dudas o hacer preguntas a Dios es falta de fe. Pero la verdad es que la fe no se fortalece ignorando nuestras preguntas, sino enfrentándolas en la presencia de Dios. Él no se escandaliza por tu confusión, no se ofende por tus preguntas, no huye de tus dudas. Al contrario, quiere que las traigas a Él para transformarlas en confianza.
"Al instante, el padre clamó: 'Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad.'"
(Marcos 9:24, NTV)
Este padre estaba desesperado. Quería creer, pero al mismo tiempo reconocía que dentro de él había dudas. Y en lugar de esconderlas, las presentó delante de Jesús. Su oración honesta se convirtió en un puente para experimentar el poder de Dios.
Lo mismo pasa contigo. Dios no te pide una fe perfecta, te pide una fe sincera. No necesitas esconder tu inseguridad o tus preguntas; necesitas traerlas a Él. La fe no es ausencia de dudas, es la decisión de confiar en medio de ellas.
Pregúntate hoy: ¿qué preguntas o dudas estoy guardando en silencio? ¿Qué pasaría si en lugar de ocultarlas, las presento en oración? La fe auténtica no es negar la incertidumbre, sino llevarla al único que puede dar respuesta y paz.
Señor, gracias porque no te ofenden mis preguntas. Ayúdame a confiar en ti aun cuando no entiendo todo. Enséñame a transformar mis dudas en oración y a descansar en que tú tienes el control. Amén.