22 de Septiembre, 2025
"Pero tengo una queja en tu contra: ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!"
Apocalipsis 2:4, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. El cristianismo no fue diseñado para ser aburrido ni monótono. Sin embargo, muchos creyentes han perdido la chispa, la pasión y el gozo de seguir a Cristo. Hacen lo correcto: van a la iglesia, oran, sirven… pero todo lo hacen en piloto automático. Han cambiado la llama del primer amor por la rutina de la costumbre.
"Pero tengo una queja en tu contra: ¡No me amas a mí ni se aman entre ustedes como al principio!"
(Apocalipsis 2:4, NTV)
Jesús confronta a la iglesia de Éfeso no por falta de obras, sino por falta de amor. Hacían todo bien externamente, pero habían perdido el fuego del inicio. Lo mismo pasa hoy: podemos cantar, predicar y servir, pero si ya no lo hacemos con amor ardiente por Cristo, nos hemos convertido en creyentes aburridos.
La fe no es solo deber, es deleite. Cuando olvidamos eso, la vida cristiana se convierte en una carga. Y el Señor no quiere cristianos que simplemente "cumplen", sino hijos que le aman con pasión. El primer amor no se trata de emoción pasajera, sino de una devoción fresca, viva y constante.
Pregúntate: ¿sigo amando a Cristo como al principio? Si tu vida espiritual se ha vuelto rutina, vuelve a la fuente. Pídele al Señor que renueve en ti el gozo de la salvación, que encienda de nuevo la pasión por su presencia. No te conformes con un cristianismo aburrido; el Evangelio es la mejor noticia de todos los tiempos.
Señor, perdóname si he caído en la rutina y he perdido la pasión de amarte. Devuélveme el gozo del primer amor. Haz que mi fe sea viva, fresca y llena de deleite en ti cada día. Amén.