25 de Septiembre, 2025

¿Y si tu mayor ídolo es tu ministerio?

"Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará."

Lucas 10:42, NTV

Bienvenidos a VIVA VOZ. Hay algo que muchas veces no nos atrevemos a admitir: podemos servir tanto, estar tan ocupados en “hacer cosas para Dios”, que terminamos reemplazando la intimidad con Él por la actividad del ministerio. Servir no siempre es sinónimo de intimidad. Podemos caer en la trampa de amar más lo que hacemos para Dios que al Dios mismo al que decimos servir.

Lectura bíblica:

"Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea, donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas. Pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: ‘Señor, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme’. El Señor le dijo: ‘Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará’."

(Lucas 10:38-42, NTV)

Reflexión:

Marta servía a Jesús. Lo hacía con amor, pero estaba tan absorbida en la actividad que perdió de vista lo esencial: estar con Él. María, en cambio, entendió que antes que hacer mucho para Jesús, lo importante era estar a sus pies.

Hoy muchos viven como Marta: agotados, sobrecargados, corriendo de un lado a otro en el ministerio, pero con un corazón vacío de intimidad. Y lo más peligroso es que podemos convertir nuestro ministerio en un ídolo, al punto de medir nuestra espiritualidad por lo ocupados que estamos, en vez de por lo cerca que estamos del Señor.

Aplicación para nuestras vidas:

Pregúntate: ¿amo más mi servicio que a Cristo mismo? ¿Estoy tan ocupado en lo “espiritual” que descuido la oración, la Palabra y el tiempo a solas con Dios? El ministerio es un regalo, pero nunca debe reemplazar la relación. Lo que hacemos para Él debe nacer de estar con Él.

Oremos:

Señor, gracias por el privilegio de servirte, pero no permitas que mi ministerio se convierta en un ídolo. Que nunca reemplace mi intimidad contigo. Enséñame a escoger lo mejor: tu presencia. Amén.

¿Te ha bendecido este devocional? ¡Compártelo!