9 de Enero, 2026
"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?"
Salmo 13:1, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero hablarte de una de las sensaciones más pesadas del alma: sentir que Dios se olvidó de ti. No porque dejaste de creer, sino porque llevas tiempo esperando… y el silencio duele.
Salmo 13
"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?"
(Salmo 13:1, NTV)
Esperar cansa. Cuando pasan los días, las semanas, los meses, y la respuesta no llega, el corazón empieza a llenarse de preguntas. No siempre dudamos de Dios… a veces dudamos de si todavía nos ve.
El salmista no disfraza su dolor. Dice lo que muchos callamos: "Me siento olvidado. Me siento solo. Me siento superado". Y Dios no lo reprende por eso. Al contrario, lo deja escrito.
El problema no es sentirte así. El peligro es quedarte ahí.
En la espera, el enemigo susurra que Dios se fue, que no vale la pena orar, que ya nada cambiará. Pero el salmo nos muestra un giro poderoso: el mismo que pregunta "¿hasta cuándo?" termina adorando.
¿Por qué?
Porque recuerda quién es Dios.
Porque trae a la memoria su amor.
Porque decide confiar, aun sin ver.
La espera no significa abandono.
El silencio no es olvido.
Dios no se olvida de ti, aunque hoy te sientas invisible.
Pregúntate hoy:
Haz algo sencillo: escribe una razón por la que sabes que Dios ha sido fiel contigo. Alaba, no porque todo esté resuelto, sino porque Él sigue siendo el mismo.
Señor, cuando la espera se hace larga y el silencio pesa, recuérdame que no me has olvidado. Ayúdame a confiar en tu amor, aun cuando no entiendo tus tiempos. Renueva mi fe en medio de la espera. Amén.