13 de Febrero, 2026
"Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen llevar por los deseos de la naturaleza pecaminosa."
Romanos 13:14, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Todos, de alguna manera, comunicamos algo sin decir una sola palabra. Nuestra forma de hablar, de reaccionar, de tratar a otros… incluso lo que toleramos en privado, habla de quiénes somos y de a quién pertenecemos.
Hoy te invito a leer en casa Romanos 13:11–14. Ahora, detengámonos específicamente en el versículo clave.
Romanos 13:11–14
"Revístanse del Señor Jesucristo y no se dejen llevar por los deseos de la naturaleza pecaminosa."
(Romanos 13:14, NTV)
Ponerte una prenda cada mañana es una decisión intencional. Nadie sale de casa "por accidente" vestido de cierta manera. Pablo usa esa imagen para recordarnos que vivir como Cristo también es una elección diaria.
Cuando aceptamos a Jesús, nuestra identidad cambia. Somos hijos de Dios. Pero cada día decidimos con qué nos vestimos espiritualmente: con paciencia o con ira, con humildad o con orgullo, con amor o con juicio.
Vestirse del Señor no significa aparentar perfección, sino reflejar su carácter. Es permitir que Cristo se note en nuestras actitudes, en nuestras palabras, en la forma en que respondemos cuando nadie nos aplaude.
La pregunta no es solo qué decimos de Jesús con nuestra boca, sino qué dicen nuestras acciones de Él.
Hoy pregúntate con honestidad:
Vestirte del Señor comienza en lo pequeño, en lo cotidiano, en las decisiones que nadie más ve.
Señor, ayúdame a vestirme de tu carácter cada día. Que mis palabras, mis actitudes y mis decisiones reflejen quién eres tú. Quiero que otros puedan verte en mí, no solo escucharte en mí. Amén.