17 de Febrero, 2026

El pequeño evangelista

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas."

Marcos 12:30, NTV

Bienvenidos a VIVA VOZ. A veces pensamos que compartir nuestra fe requiere estrategias complejas, palabras correctas o mucha preparación. Pero Dios suele usar lo simple para recordarnos lo esencial.

Hoy te invito a leer en casa Marcos 12:28–34. Ahora, detengámonos específicamente en el versículo clave.

Lectura bíblica:

Marcos 12:28–34

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas."

(Marcos 12:30, NTV)

Reflexión:

Miguel, un niño de apenas seis años, tenía una sola pregunta para quienes conocía: "¿Aman a Dios?". No era una pregunta estratégica ni diplomática, pero sí profunda. Para él, eso era lo verdaderamente importante.

Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante, Él no habló de rituales ni de normas externas. Señaló directamente el centro de todo: amar a Dios con todo lo que somos.

Amar a Dios no es solo decir que creemos en Él. Es decidir que sea nuestra prioridad diaria, que ocupe el primer lugar en nuestro corazón, en nuestras decisiones, en nuestra manera de vivir y relacionarnos con otros.

A veces complicamos la fe. Miguel no. Su pregunta nos confronta con una verdad sencilla, pero poderosa: todo comienza con amar a Dios.

Aplicación para nuestras vidas:

Hoy pregúntate con honestidad:

  • • ¿Es Dios realmente mi prioridad?
  • • ¿Amo a Dios solo con palabras o con mi manera de vivir?

Que nuestra fe no se vuelva complicada ni distante, sino genuina y centrada en lo esencial.

Oremos:

Señor, enséñame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas. Que Tú seas siempre lo primero en mi vida. Amén.

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