Devocional del día
02 de Junio, 2025
Lee y escucha a la vez para una experiencia completa
"Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente."
— Colosenses 3:23
No importa si trabajas frente a una computadora, si estás criando hijos, si emprendes un negocio o limpias una cocina… Tu trabajo importa. Y más aún, cuando lo haces con una motivación que trasciende a las personas: hacerlo como para Dios. Hoy quiero que recordemos eso. Porque cuando todo parece rutina, cuando sientes que nadie nota tu esfuerzo, cuando el cansancio llega… ahí es donde entra esta palabra.
"Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia, y que el Amo a quien sirven es Cristo."
— Colosenses 3:23–24, NTV
María era quien limpiaba los salones en una pequeña escuela rural. Siempre llegaba antes de que amaneciera. Limpiaba con cuidado cada pupitre, cada baño, cada pasillo. Nadie la notaba… hasta que un día, una niña escribió con marcador en la pared: "Gracias a la señora que limpia, aquí no huele a tristeza." Ese día, María lloró. Porque se dio cuenta de que su trabajo, aunque invisible para muchos, había cambiado la atmósfera de un lugar. Ella no solo limpiaba. Ella servía a Dios con su escoba.
Pablo lo dice claro:
Quizás nadie te da reconocimiento. Quizás trabajas por poco dinero. Quizás haces tareas que parecen insignificantes.
Pero si lo haces como para Dios… no estás perdiendo tiempo. Estás sembrando eternidad.
Hoy, entrega tu trabajo —sea cual sea— como un acto de adoración. Hazlo con excelencia. Con amor. Con propósito.
Señor, gracias por darme fuerza para trabajar. A veces me canso, me frustro o siento que lo que hago no importa. Pero hoy me recuerdas que cuando lo hago para ti, todo tiene valor. Ayúdame a trabajar con gozo, con excelencia, y con el corazón enfocado en ti. Amén.
Esto fue VIVA VOZ.
Gracias por quedarte hasta el final.
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Y recuerda:
Lo que haces con excelencia, aunque nadie lo aplauda…
Dios lo recompensa con honra eterna.
Nos escuchamos mañana.