Devocional del día
04 de Junio, 2025
Lee y escucha a la vez para una experiencia completa
"Te conocía aún antes de haberte formado en el vientre de tu madre. Antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones."
— Jeremías 1:5
¿Alguna vez has sentido dentro de ti esa sensación de que… naciste para algo más? No hablo de ambición. Hablo de llamado. De propósito. De una chispa interna que te dice: "No fuiste creada solo para sobrevivir. Fuiste hecha para impactar." Pero justo después de ese pensamiento… suele venir el miedo.
A Jeremías también le pasó. Pero Dios no le habló de sus habilidades… le habló de su identidad.
"Te conocía aún antes de haberte formado en el vientre de tu madre. Antes de que nacieras, te aparté y te nombré mi profeta a las naciones." «¡Oh, Señor Soberano! —respondí—, no puedo hablar por ti, ¡soy demasiado joven!» El Señor me respondió: «No digas 'soy demasiado joven', porque debes ir adondequiera que te mande y decir todo lo que te diga. No le tengas miedo a la gente, porque estaré contigo y te protegeré. ¡Yo, el Señor, he hablado!»
— Jeremías 1:5–8, NTV
Un joven llamado Luis tenía un sueño: ayudar a niños de su comunidad con clases gratuitas. Pero nunca se atrevía. Pensaba que no era maestro, que no tenía dinero, que era solo un "soñador". Hasta que un día, luego de mucho orar, sintió que debía comenzar. Rentó un pequeño espacio, trajo una pizarra vieja… y empezó con tres niños. Hoy, años después, ese lugar es un centro comunitario que ha transformado generaciones. Lo que lo activó no fue tener todo listo… fue decidir creerle a Dios.
Dios le dice a Jeremías: "Te conocía antes de formarte." Eso significa que tu propósito no nace de tus títulos ni de tu experiencia… sino del diseño original que Dios puso en ti.
También le dice:
Y hoy podría decirte:
Porque Dios no te está pidiendo que estés lista. Te está pidiendo que creas que Él va contigo.
Hoy, si hay algo que sabes que debes comenzar, aunque te dé miedo… empieza. No porque tengas todo. Sino porque Dios ya te dio el respaldo.
Señor, sé que me creaste para algo más. A veces me paraliza el miedo, la inseguridad, el no saber por dónde empezar. Pero hoy decido confiar en tu voz más que en mis dudas. Si tú vas conmigo, yo voy. Amén.
Esto fue VIVA VOZ.
Gracias por quedarte hasta el final.
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Y recuerda:
Tu propósito no depende de tu perfección,
sino de la presencia de Dios contigo.
Nos escuchamos mañana.