5 de Octubre, 2025
"¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? Pondré mi esperanza en Dios; ¡lo alabaré nuevamente, mi Salvador y mi Dios!"
Salmo 42:11, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Todos enfrentamos momentos de tristeza, cansancio o desánimo. Eso es parte de la vida. Pero el problema es cuando el desánimo deja de ser un momento y se convierte en una forma de vida. El enemigo sabe que no siempre puede destruirnos de golpe, pero puede acostumbrarnos a vivir sin pasión, resignados, apagados, sin esperanza.
"¿Por qué estoy desanimado?
¿Por qué está tan triste mi corazón?
Pondré mi esperanza en Dios;
¡lo alabaré nuevamente,
mi Salvador y mi Dios!"
(Salmo 42:11, NTV)
El salmista expresa con honestidad su desánimo, pero no se queda allí. Decide hablarle a su propia alma y recordarle que su esperanza está en Dios. Eso nos muestra que el desánimo no tiene que definirnos. Sentir tristeza es humano, pero vivir en un estado permanente de apatía no es el plan de Dios.
Cuando el desánimo se convierte en parte de nuestra identidad, dejamos de soñar, de avanzar y de creer en lo que Dios puede hacer. El enemigo no siempre quiere que abandones tu fe; a veces solo quiere que sigas en piloto automático, apagado, conformado. Pero en Cristo tenemos acceso a una esperanza que renueva nuestras fuerzas.
Pregúntate hoy: ¿he permitido que el desánimo defina quién soy? Decide levantar tu mirada y poner tu esperanza en Dios. Él no ha terminado contigo. La tristeza puede tocar tu puerta, pero no tiene derecho a quedarse a vivir en tu corazón.
Señor, reconozco que muchas veces me he sentido desanimado y cansado. Pero hoy decido poner mi esperanza en ti. Renueva mis fuerzas, devuélveme la pasión y enséñame a vivir con la confianza de que tú eres mi Salvador y mi Dios. Amén.