6 de Enero, 2026
"Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos."
1 Reyes 8:58, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. Hoy quiero invitarte a revisar algo muy profundo: qué es lo que realmente te mueve. Porque no todo lo que parece bueno nace de una motivación correcta. Hay personas muy activas, muy constantes, muy productivas… pero no necesariamente guiadas por Dios.
1 Reyes 8:54–63
"Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos."
(1 Reyes 8:58, NTV)
Vivimos en una cultura que celebra estar motivados, lograr metas, cumplir sueños. Pero la Biblia nos muestra que la pregunta no es solo "¿qué estás haciendo?", sino "¿para quién lo estás haciendo?".
Después del diluvio, hubo personas que se unieron para construir una torre. Trabajaron duro, se organizaron, fueron constantes… pero su motivación era hacerse famosos. Y Dios no respaldó eso.
En contraste, cuando Salomón terminó de edificar el templo, declaró algo distinto: "He edificado la casa al nombre del Señor". Y luego hizo una oración poderosa: que Dios incline el corazón del pueblo hacia Él.
Eso cambia todo.
Una vida motivada por Dios no busca aplausos, busca obediencia. No vive para destacar, vive para agradar a Dios. No se mueve por ego, sino por reverencia.
La motivación correcta no nace del orgullo ni de la presión. Nace de un corazón inclinado hacia Dios.
Pregúntate hoy con honestidad:
Haz algo sencillo: entrégale a Dios tus intenciones. Pídele que alinee tu corazón, que corrija tus motivos y que te mueva siempre desde Él.
Señor, inclina mi corazón hacia ti. Corrige mis motivaciones y enséñame a vivir para tu gloria. No quiero moverme por ego ni por presión, sino por amor y obediencia a ti. Amén.