15 de Febrero, 2026
"Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos."
Gálatas 6:9, NTV
Bienvenidos a VIVA VOZ. A veces queremos resultados inmediatos, cambios visibles y señales claras de avance. Sin embargo, Dios suele obrar en silencio, en procesos lentos, donde el crecimiento ocurre antes de que podamos verlo.
Hoy te invito a leer en casa Gálatas 6:1–10. Ahora, detengámonos específicamente en el versículo clave.
Gálatas 6:1–10
"Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos."
(Gálatas 6:9, NTV)
Débora encontró una planta abandonada. Parecía muerta, sin señales de vida. Aun así, decidió cuidarla, regarla y darle tiempo. Durante semanas no pasó nada. Todo parecía igual… hasta que un día, pequeños brotes comenzaron a aparecer. La planta seguía viva, solo necesitaba tiempo.
Así también ocurre con nuestra vida espiritual. Hay etapas en las que sentimos que no crecemos, que retrocedemos o que nada cambia. Tal vez fallamos más de lo que quisiéramos, nos desanimamos o dejamos hábitos espirituales de lado por un tiempo.
Pero Dios no trabaja con prisa. Él trabaja con propósito.
El crecimiento espiritual no siempre es visible de inmediato. Muchas veces ocurre bajo la superficie, en lo profundo del corazón, mientras aprendemos paciencia, dependencia y perseverancia.
Hoy pregúntate:
Crecer implica constancia, humildad y permitir que el Espíritu Santo haga su obra, aun cuando no entendemos el proceso.
Señor, ayúdame a no desanimarme cuando no veo cambios inmediatos. Enséñame a confiar en tu tiempo y a permanecer fiel en el proceso. Sé tú quien haga crecer lo que has sembrado en mí. Amén.